El eclipse es un instante en el que se unen la luz y la oscuridad. Puede entenderse como el cruce de opuestos pero también como la unión complementaria de estos. El ying y el yang de los orientales; lo bueno y lo malo de los indios americanos; el cielo y la tierra de los primitivos maoríes... O lo cóncavo y convexo con lo que soñamos. Instantáneas de un mundo perdido, utopías, logros y fracasos, dialogan en estas historias mínimas de esperanzas grandes.

martes, 28 de diciembre de 2010

Invitación



Desde hoy iremos juntos a la par
cuerpo y sombra en los caminos
aliento y fuerza en las luchas.
Debes saber que las diferencias
que en la marcha descubramos
perderán bríos como el ocaso
si como las asumimos atenuamos.
No han de preocupar esos nudos
si nuestra comprensión los desata;
pues es preferible hablar a tiempo
para hallar las piedras a correr
que callar y caminar resignados
la senda gris de la indiferencia.
Por eso te pido mi niña mujer
que si en tu mundo de fantasía
el vuelo de sueños es recuerdo,
tomes mi mano que tiene polvo
de las hadas con que Peter Pan
enseña que los niños no mueren
como los sueños que persisten,
para así emular a los pájaros;
y como siempre juntos a la par
ser sombra y cuerpo en el aire.
Por eso no esquives mi mano
aunque tiemble de viejos miedos
y flaquee en el primer vuelo;
sé de tus pesadillas vencidas
y también de tus sueños intactos
para aun con el último arresto
de mis músculos en pasión
alzarte para cruzar el cielo
cuerpo y sombra siendo uno.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Déjame ser



Tus hombros no se conforman
con cargar día y noche tus pesares
que como mástiles de hidalguía
se erigen en sostén de las banderas
de amor, amistad y entrega plena
que rescatan de olvido y tristeza
a quien está a la vera del camino.
No aliviaré tu peso ni cambiaré
lo que es tu esencia y condición;
sólo quiero darte mis hombros
para sostener tu peso y herencia
cuando tus fuerzas no alcancen.
Aunque no pueda ser quien haga
los sacrificios que te dignifican
déjame quitar de los senderos
las piedras que frenen tu rumbo.
Y cuando el cansancio le gane
a tu alma y cuerpo las batallas
seré último aliento a tu palpitar;
descansaré en tí en la calma
como el rocío sobre la hierba
y viviré en tí en plena lucha
como la sal de tu piel tensa;
y moriré en la noche oscura
que reina en tu pelo al viento.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Fuerte y débil


La niña tiene ojos color noche
y piel morena como recuerdo
que deja el mar en la arena
con su espuma de souvenir;
dice ser fuerte como roca
ante mil vientos y tormentas,
pero con el cielo en calma
tras los azotes de batalla
llora su pesar en soledad.
Entonces es roca desgastada
por la salitre del viejo mar
que pese al paso del tiempo
sigue acunándola cada noche.
Ella es fuerza y debilidad
unidas como llanto y risa;
como la locura y la cadencia
de lo humano la hace bella.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Mundo de contradicciones



Se vive en el mundo de las contradicciones. Los países que encabezan los rankings de exportación de alimentos tienen los mayores índices de desnutrición y pobreza.
Las naciones con mayores tasas de crecimiento en los últimos años son las que generan alimentos o energía; no tenían lo suficientemente desarrollados los mecanismos de interdependencia con el mercado especulativo financiero para que las afectara la crisis de las hipotecas.

Las que exportan comida tienen grandes extensiones de tierra en pocas manos, ocupadas mayormente en holdings internacionales de siembra y herbicidas. Las que generan petróleo están en suspenso de hipótesis de guerra, ya fueron ocupadas en guerra o se aliaron a los invasores para sobrevivir.

Los países “desarrollados” sucumben en crisis bursátiles; sus habitantes miran con temor los tableros de led de las bolsas. Los países "subdesarrollados" sólo miran el cielo, para que llueva lo indicado en la temporada justa. El primer grupo en su paganismo glorifica al dios mercado sin producción; y los otros deifican al trueno y la madre tierra para producir cada vez más sin saber lo que es el mercado. En el mundo, la comida es de quien la puede pagar; ni siquiera de quien la produce.


Una ecuación signada por variables hipócritas sostiene el crecimiento sostenido de la producción de alimentos en los países pobres. Grandes extensiones de tierra en pocas manos, explotación a destajo de la mano de obra, utilización de agroquímicos y pesticidas sin control hasta el envenamiento de la tierra y el agua y gobiernos que sólo regulan los ingresos por exportaciones que permiten cuentas con superavit.


Mientras tanto, en una esquina cualquiera de una ciudad signada por las inequidades sociales y la exclusión, se pregona atesorar lo que se compra y combatir al que pretende arrebatarlo. Y los medios dan consejos para esquivar calles cortadas por reclamos sociales. Se tiene miedo al pobre, cuando el fantasma es la pobreza.

En el siglo XXI las zonas rurales de América Latina asisten al regreso de enfermedades del siglo XIX, y la desnutrición y las tasas de mortalidad infantil se mantienen, sobre todo en las comunidades de pueblos originarios. Eso es pobreza. Pero los países tienen tasas de crecimiento récord. El consumo se expande como una gran aspirina recetada para un cáncer.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Búsqueda y naufragio



No importan las historias inconclusas que ella tenga; uno sólo quiere ser su final. He de ignorar las madrugadas sin paz en pos de ser su amanecer. Y si le pesa el pasado, habré de aliviar su presente para soñar un futuro. Tan lejana como la utopía; tan cerca como la desesperanza; tan permanente como la memoria; tan oculta como el aliento diario; tan en vano...
Más temprano que tarde uno comprende no ser necesario para curar heridas donde el tiempo hace lo mismo y mejor. Y tampoco ser indispensable para dar fuerzas esporádicas cuando los sueños logran lo mismo de forma sostenida. Se trata de comprender las limitaciones y la vida misma. Lograr una extraña ubicación que muestra la finitud de la existencia.
Mientras tanto, se desangran nuestras voluntades en una búsqueda sin encuentros. Cuando la salvación es el encuentro sin búsqueda. La mayoría encalla en el puerto del conformismo; y unos pocos naufragan sin brújula, con la misma hidalguía de la botella en el mar, que deja su mensaje de auxilio en manos del destino y las olas.

martes, 2 de noviembre de 2010

Sin culpa


Caricias a tientas en la noche azabache y gélida. La ceguera de la pasión es apenas ayudada por la luz de los leños que crepitan atenuando los jadeos. Una aguja taladra un cuerpo al ritmo del segundero; pero los relojes se han parado en esa habitación sin tiempo. Se deshacen en suspiros y se rehacen en caricias. Guerreros transpirados de una batalla sin vencedores ni vencidos. Sus cuerpos se consumen en la entrega hasta sepultar toda culpa. Almas felizmente perdidas. Cuando se descubran absorbidas por la razón del hombre, todo habrá terminado; llorarán por la locura animal de tiempos pasados.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Resistir


Como sólo el que paladeó el sabor del fracaso puede sentir el gusto del triunfo, también únicamente el que masticó la derrota del abandono por desamor, puede apreciar la compañía del amor plasmado en entrega. Es el ying y el yang. No se puede saber si realmente se disfruta de algo que se cree amor si antes no se lamentó la pérdida de eso.
La plenitud es la respuesta al vacío, que no desaparece sino que sigue latente reconfigurado en otras formas.
El vacío de nuestras almas descansa a la sombra de los silencios de la persona que está a nuestro lado, dormido en los pliegues de su piel sudorosa, y a veces juega a agrandarse con la lupa de una pupila dilatada por lágrimas de madrugada. Por eso el día que esa persona se aleja de nuestro lado, se produce una respuesta dilatada. Un “deja vu” de lo ya vivido y negado al calor de unos brazos que se van; heridas que habían sido curadas por unos labios vuelven a sangrar con las agujas del reloj rociándoles sal.
Se agolpan los recuerdos de los juegos de niño, en que una mala caída de dado nos devolvía al punto de partida. Vuelta al casillero de los fantasmas alojados en las paredes de una habitación convertida en cárcel; del hacer sin esperar nada pues nadie te espera; del esperar sin hacer; de miradas resignadas en lunas perdidas; de brumosos atardeceres de domingo; de calmar la desazón en el trabajo; de añorar un pasado que tal vez no sucedió; y soñar un ideal en el regazo de la utopía.
“Si arrastré por este mundo/la vergüenza de haber sido/y el dolor de ya no ser”, reza el tango que refleja cierta denigración de amor propio herido por abandonos y traiciones.
Pero no hay amor a otro si no hay amor propio; y nadie pudo amar a quien no demostró que se ama y respeta a sí mismo, aun en la adversidad. Por esto, si se amó a una persona y ella se fue de nuestro lado, la mejor forma de honrarla es que el lamento del amor no correspondido devenga en aceptación de la distancia, en disfrute de la soledad y en convertir la herida en cayo.
Necesitas esas manos que no están pero tienes las tuyas para luchar. Anhelas esos profundos ojos para reflejarte pero tienes los tuyos para buscar caminos y para llorar cuando no los halles. Añoras su lengua en besos de pasión pero tienes la propia para lamerte como el noble buey. Si tan malherido estuvieras, aprende del perro, que cuando agoniza se arrastra a los pastizales para morir en silencio y sin ser carga para quienes lo amaron.
No culpes a nadie por tu abandono si es una prueba. Ni te lamentes por las burlas recibidas. Sé fuerte en silencio y grita tu prepotencia en la calle. Si debes llorar hazlo en los sueños para que nadie se entere; pues nadie consuela al débil que dejó su alma en unos brazos y su corazón en unos ojos que buscan otro destino.

jueves, 30 de septiembre de 2010

El juego del tesoro


Somos eternos niños buscando el mapa del tesoro de la felicidad. Se nos va la vida trazando rutas ficticias y entablando batallas vanas. Peleando por relaciones inconducentes y amores fugaces; aferrándonos a una tabla que nos salve del naufragio de la soledad; mirando desesperados el horizonte a ver si se divisa un faro en la tormenta.
Se nos va la vida buscando el mapa, convencidos de que en algún lado está. De chicos creemos tenerlo entre las manos ajadas de una madre o los nudillos cansados de un padre. De adolescentes se desdibuja entre desvaríos de un eterno presente. Ya de adultos, el mapa del tesoro es eclipsado por el juego del rompecabezas de los complejos. De anciano, ya sin ánimo de búsqueda, se entiende al mapa como los caminos recorridos y lo que venga es de yapa.
Aunque sea una entelequia o una utopía inasible, hay que saber que el mapa del tesoro de la felicid adexiste. Pero debemos saber también que ese mapa es una suma de caminos y rutas incompletas; por defecto de creación u obstinación del destino, al arrugado pergamino le falta una parte.
Un día encontraremos la persona que anida en sus brazos el mapa tan ansiado, esa radiografía de lo inconcluso. ¿Para qué sirve tomarlo si está incompleto? Porque la parte que falta a ese mapa la tenemos nosotros. Y así se completa el círculo. Alguien escribirá con caricias sobre nuestros puntos suspensivos del deseo perdido y los sueños resignados. Plagado de piratas, villanos, princesas y hadas que nos sumieron en alegrías y tristezas, habrá terminado el juego de la búsqueda del tesoro.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Libertad bien entendida

Alguien me exigió que esté a tu lado con gesto imperativo, y me fui aunque deseara vivir en su calor, y con triste desdén desfallecí en soledad. Otra persona me pidió que me quede junto a ella, lo pensé con la calma de quien aguarda la compañía de una voz y una caricia para ser feliz, dejando puntos suspensivos de esperanza. Pero hubo quien me dio la libertad queriéndome, y decidí usarla para quedarme a su lado, ser su cobijo en invierno, su aliento en verano y morir en suu sombra en la noche eterna.
Ella supo que nadie me pierde si no me abandona en el camino. Entendió que quiero ser libre para entregarme en un grito y no condenado a las contradicciones en silencio.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Añoranza





Con el agua de los diques
que abrieron con encono
unas manos para ahogarme
más la tierra que lanzaron
con ansias de sepultarme
y las piedras que arrojaron
para lapidar mi esperanza
hago murallas de fortaleza
con ornamentos de perdón
pero sin la pátina del olvido.
Las mil burlas y el escarnio
que mis espaldas cargaron
no hacen doblar mis rodillas
como las promesas vanas
que laceran el amor propio
no doblegan ni postergan
la columna de la dignidad.
La vida me invita a soñar
en el vaivén de un columpio
pero siempre me empuja
en el envión de la muerte
donde tal vez me suelte.
Una mano tomé una noche
para atemperar mi ceguera
y entre los primeros pasos
me soltó en plena deriva
y la busco con denuedo.
Quiero que no haya destino
más que mi paso al andar
pues me demuestra a diario
que a la vera del camino
da lo mismo sembrar rosas
que cultivar mil ortigas
cuando se juntan espinas.
Pero igual he de creer
en mi recorrida en furia
que una flor de algún verano
soportará el viento de otoño.

domingo, 29 de agosto de 2010

Como las golondrinas



En un lugar del mundo empiezan a tapizar el suelo las primeras hojas. Y aquí las golondrinas comienzan su desembarco en los huecos de los techos;llegan a los nidos en los que nacieron el verano pasado, con una sabiduría natural admirable. El primer descanso en esos huecos dura varias horas, como quien acondiciona rincones vacíos pidiendo perdón por la ausencia.
Con el mismo ánimo de las golondrinas, un día volveré a buscarte en aquella vieja plaza de acera humedecida y lajas sucias con pintadas adolescentes en aerosol. En el mismo lugar donde te besé te pediré perdón niña mía. Perdón por lo que no te dí pudiendo y lo que te dí sin querer. Por el resplandor de los sueños postergados por una realidad opaca. Por las sonrisas que hice guardaras para otras pupilas. Por los cafés no tomados para estar despierto mientras dormías y velar tu sueño. Por el cansancio en mis pies cuando querías te siguiera. Por viajar tanto a tu lado pero sin volar juntos. Por luchar por darte sin brindarme. Por no estar cuando me necesitaste...
Tanto deberé disculparme, que se irá el verano en mis desvaríos. Nuevas crías de golondrinas partirán recordando su lecho natal. Pronto las hojas secas empezarán a cubrir el suelo. Y soñaré que nuestros pies hacen crujir juntos el tapiz. Tal vez ya no me despierte solo en el invierno.

lunes, 16 de agosto de 2010

Tarde


Qué tarde te busqué. Qué tarde te descubrí. Qué tarde te pensé. Y más tarde te soñé. Cuando el piélago del atardecer se cierne sobre nuestros destinos, caí en la cuenta. Cuando se bifurcan los caminos que una vez estuvieron unidos lo entendí.
Yo jugaba y tú razonabas. Después yo pensaba y tú soñabas. Cuando yo soñé ya habías huído a otros brazos. Siempre tarde. Pero en definitiva tras de tí. Pensando en tú felicidad hasta renunciar a la mía si es preciso.
Cuando finalmente te vea sonriendo a otras pupilas y descansando en otro pecho, todo habrá terminado. Se habrá acabado el atardecer de nubes sanguíneas y lágrimas tíbias. Llegará la noche. Dormiré en paz. Tal vez sea tarde para amanecer.

jueves, 12 de agosto de 2010

En el mismo lugar


El hombre es el único ser cuyo cansancio de caminar no es proporcional al espacio recorrido.
Un día siente pesar en las piernas y las rodillas flaquean al peso del cuerpo. Decenas de paisajes, centenares de personas y miles de instantes son su mochila. Es el momento en que decide descansar. Pero inexplicablemente, mientras repasa lo vivido y repone fuerzas, suele concluir que sigue en el mismo lugar del que partió hace mucho. La única diferencia es que ahora está cansado y antes no.
Se siente como un preso del horror huyendo a su propia sombra; una sombra que pueden ser temores, relaciones irresueltas, culpas autoimpuestas o meras insatisfacciones. Ahí, el hombre suele consolarse diciendo que por lo menos le queda la experiencia, la riqueza de lo vivido, aunque siga encallado en muelles de ríos sin vientos para zarpar. Y del consuelo pasa a la felicidad, pues comprende que el viaje emprendido hasta agotarse fue una anestesia ante el dolor. El verdadero dolor de estar siempre en el mismo lugar, con la misma sombra y el sopor de lo inevitable. Decidió esquivar el hastío, jugar a los dados con la incertidumbre, aventurarse en entregas a tientas, humedecer tantos pañuelos con despedidas como sábanas con reencuentros sin parar en nada, pues el objetivo era huir.
Luego de la comprensión en silencio, el hombre se levanta lentamente, hasta que sus rodillas dejan de temblar. Deja de mirar el suelo que llama a rendirse para clavar la mirada en el sol y luego desafiar el horizonte como quien busca una utopía.
Al fin y al cabo, muchas veces la vida se empeña en demostrar lo que reza la chacarera de Trulenque y Carabajal: “Fue mucho mi penar andando lejos del pago/ Tanto correr pa llegar a ningún lado/ y estaba donde nací lo que buscaba por ahí”. Pero no siempre es así. Si la muerte, que dura tan poco, era considerada por Peter Pan una aventura, sería una picardía no considerar así a la vida: una aventura.

lunes, 2 de agosto de 2010

Mujer

Ya no juegas a ser mujer sino a ser niña
Entre juguetes de tus hijos por el suelo.
Las noches sin dormir, jaqueca y llanto
Ya no son en la disco sino en la cocina.
No acaricio las grietas de tus manos secas
Recorro el tenaz esfuerzo que las forjó.
No miro los surcos entre tus ojos y tu pelo
Sino la experiencia que sembraste en ellos.
Tu carcajada suena a derrota y esperanza
como tus labios saben a azúcar y hiel.
Hoy encallo en tus pupilas en sosiego
En honor a la lucha que les dio la calma.

jueves, 29 de julio de 2010

Miedos ocultos

Entre resabios de ignorancia y atisbos de saber
Voy hacia ti a tientas como el ciego por la acera.
Aunque maldigo aquella hora en que te conocí
Pues terminé preso de tus deseos y sueños
No reniego ni me arrepiento en modo alguno
Ya que las horas de mi destino en ciernes
Se repartían en la libertad de mis miedos
Que hoy duermen como niño en tu regazo
Y espero no despierten como pesadillas.

lunes, 26 de julio de 2010

Pasión de invierno


Los tendones de tu cuello y manos
son poleas que arrastran al placer
a mi alma plagada de tantas dudas
a mi boca reseca de cerveza amarga
y mis manos ávidas de un sueño.
Las brazas de la hoguera crepitan
como tus cuerdas vocales jadean;
afuera los árboles van en danza
con el vals silbado por el viento.
Adentro nuestros cuerpos hacen uno
tan descarnado como el invierno
que trunca vidas y apura la muerte
con estertores fugaces y etéreos
como el preámbulo de de tu orgasmo.

martes, 20 de julio de 2010

Qué hubiera sido

No hay amanecer en que no piense
Qué hubiera sido la dulce rutina
De despertar contigo en mi lecho.
Tu cutis de losa apenas sembrado
Con surcos del bello de mi pecho
Y tus ojos alumbrándome el día.
Pero tú elegiste otros caminos
Con menos piedras que el mío
Y espinas más fáciles de quitar.
Como quien saca un estorbo
O cubre un espacio en la pared
Encenderás tus sábanas frías
Y obstinado en mi insistencia
Pienso qué habría sido tu vida
Si tú amanecieras conmigo.

lunes, 19 de julio de 2010

¿Desde cuándo que un juez no cumpla la ley es una opción?




Ya van dos casos y vendrán más. Por una sencilla razón. Gran parte de los jueces argentinos son de familias patricias y tradicionalmente católicas. Y no aceptan que ellos y otros tantos reaccionarios “la tienen adentro”. Que un día los gays y lesbianas dejaron de ser objeto de estudio y estigmatización para ser sujetos de derecho. Matrimonio igualitario. ¡Cómo les duele!

Parece que muchos jueces actúan como lo hacían los delegados de la corona española en el virreinato de La Plata en la época de la colonia. Cuando había una medida europea que no los convencía, ya sea política o impositiva, tenían una postura tácita que se resumía en el apotegma “se acepta pero no se cumple”.

Es así como, primero en La Pampa y después Entre Ríos, aparecieron los hidalgos voceros jurídicos del “orden natural” que pregona la Iglesia y una sociedad pacata. Curiosamente, fueron una mujer y un hombre de registros civiles los que se pronunciaron en contra de cumplir con la nueva ley; parejita ideal en términos canónicos, macho y hembra como Dios manda, Eva y Adan como reservistas ante una sociedad enferma.

Pero hay un principio que sostiene la democracia. De nada sirve el derecho instituido en el papel o declarado en cónclaves de buenas voluntades, sino se puede consagrar en el ejercicio. Las libertades no pueden descansar en las bibliotecas ni en incisos de doble interpretación en leyes de mil artículos. Sólo existe el derecho consagrado en el ejercicio sin trabas. Y el Estado como máxima representación articulada de una sociedad debe velar por ello, con todos sus instrumentos, mecanismos y garantías.

De poco sirve la Declaración Universal de los Derechos del Niño y sus derivaciones en la Constitución si a la vuelta de la esquina aumentan los que pibes revolviendo basura. Por esto, el Estado, transversal a un orden social injusto, crea organismos, planes y programas sociales para atemperar o reparar esta situación, con éxito diverso. En el área de la seguridad ocurre algo similar.

Mientras tanto, los otros trámites de rutina que hacen a la sociedad, como los lazos de familia, uniones y desuniones, corren por otro camino, propio del procedimiento administrativo corriente del Estado. Si uno se quiso casar y después divorciar, no hubo un plan especial del Estado abocado al problema; y lo hizo como trámite corriente, sin que la situación se convirtiera en objeto de estudio nacional. Hubo empleados en un Registro Civil que tomaron los trámites, llenaron las planillas, otros en un hospital que tomaron análisis a los contrayentes y finalmente un juez o jueza que firmó los documentos y un acta matrimonial. Ninguna empleada de Registro dijo que al ver a un joven muy lindo con una muy fea no correspondía casarlos o viceversa; fue parte de charla pero no una traba explícita.

En definitiva, se trata de derechos consagrados en la rutina del procedimiento administrativo; pero claro, los cancerberos de la moral no pueden naturalizar lo “antinatural”. Pero lo que es peor, el sistema por ahora lo permite. “En mi juzgado yo no los autorizo. Pero el resto de mis empleados pueden hacerlo y los casarán. Pero no pueden obligarme a mí a traicionar mi conciencia”, dice descaradamente un juez para anticipar el rechazo a un matrimonio entre gays o lesbianas. Aguardan a que se reglamente la ley con sus respectivas sanciones a los magistrados y buscar algún resquicio; no sólo para resguardo de su conciencia sino para obligar a los interesados a recurrir a presentar un amparo judicial, reclamar y ser nuevamente objetos de estudio del sistema.

Para estos jueces, hay que estigmatizarlos aun después de que recibieron el derecho a casarse. Tal vez crear un ministerio para reencauzarlos o programas para sus derechos vulnerados. Es el castigo por ser homosexuales. Por haber elegido mal. Por ser anormales y no querer corregirse fingiendo lo que no son, casándose con quien no aman o teniendo hijos para redimirse. Por no aceptar a vivir como los “Amores imposibles” que canta Ismael Serrano.

¿Desde cuando cumplir la ley es una opción?


(Artículo publicado en el sitio www.infosigma.com.ar)

domingo, 18 de julio de 2010

Caminos


Está bien lo nuestro no pudo ser. Fue una flor que se quedó en pimpollo. La seda en capullo. La esperanza por hacer. Los sueños por cumplir o resignar. Se quedó pendiente como la justicia en el patíbulo. Pero a la vez tan eterno como la injusticia en las calles.
Por eso hoy soy cuerpo a la deriva sobre olas de mil sábanas; alma en pena por un ideal trunco; corazón que pendula en puertos sin amarra; alas de libertad agotándose buscando nada; mariposa zigzagueando en el aire sobre el fuego; la mirada inquisidora frente al espejo en las mañanas; los ojos cansinos sobre mis zapatos pesados en el atardecer; y los párpados dando el requiem en cada noche.
Si un día me ves por la calle crúzate de vereda. No soportaré ver que feliz concretaste lo pendiente. Mientras yo olvidé el camino que empezamos. Tú encontraste la fuerza y yo la resigné. En mis bolsillos vacíos guardo cuentas a pagar, una brújula rota y un verso de Neruda: “es tan corto el amor y tan largo el olvido”.

jueves, 15 de julio de 2010

Sacrificio



Comienza el atardecer. Las luces de neón son única custodia de abandonos, arrepentimientos e injusticias. Un niño tirita en el pórtico de un banco. Entre cajas de cartones desgarradas, basura y ropa en desuso está como si jugara a las escondidas. Pero en este juego nadie lo descubre; todos lo ignoran.. .Y la cuenta de sus rostro oculto entre manos sucias parece no terminar; como los sueños de otro mundo posible.
Cerca de esa escena, un local de electrodomésticos promociona lo último para estar “conectados con el mundo” y “saber todo al instante”. Hay que estar en Facebook, estar pendiente de Tweeter, tener nombres de preferencia registrados en alertas en Google y Youtube, saber lo que pasa en Netlog o Badoo, y no olvidarse de revisar Hi5 y de pasada el Metroflog. Hasta el gobierno también rinde tributo a las nuevas tecnologías de información.
De vuelta en el banco, la bandera nacional de la entrada flamea como vigía de la ignominia. El niño no sabe del Face, los microbloguin y películas en 1080p, y no conoce otra alerta que la de su panza y sus manos moradas en el tiempo que no pasa. Tal vez un día la insignia patria le dé un pésame. Y tal vez a pocos le importe. Total pasó a pocas cuadras y está la autopista de Internet para viajar a otro lado. Otro sacrificio en el altar de las representaciones simbólicas creadas para huir del mundo real.

lunes, 12 de julio de 2010

El tren del amor



El tren del amor pasa por la estación de la soledad muy pocas veces. Lo malo es que no tiene horarios ni tiempos de espera. Puede ser el día de sol más extenuante, la madrugada de invierno más crudo o el otoño en que los pies anuncian el paso rompiendo hojas secas.

El tren del amor no hace ruido al pasar. Ni siquiera deja una estela de humo al pasar por los campos. Marcha inadvertido para casi todos. Su casi inaudible chirriar sobre las vías es escuchado sólo por las almas dolientes, cansadas de caminar sólo con su sombra al costado de los durmientes de quebracho sepultados entre los pastizales.

El tren del amor no requiere pasaje para subir. En las puertas de entrada no hay control. Sólo hay espejos en los que se refleja el alma de las personas; si en ellas no hay mentira, pasan a ubicarse…..a descansar en las butacas tan viejas como confortables, como el sillón de una abuela.

Para lograr subir al tren del amor, hay que estar en la estación de la soledad sin miedo al paso del tiempo. Amigarse del almanaque. Cultivar la paciencia como la niña que borda caracoles en la ropa.
El día menos esperado, el tic tac de las agujas del reloj será apenas tapado por una vieja bocina y el chirriar sobre los rieles.

Entre la bruma y el humo, me acercaré a tientas a la puerta de un vagón. Miraré el espejo sin miedo y pasaré. Y ahí, en un asiento de estopa aplastada, la encontraré a ella. Sorprendida, me preguntará cómo llegué a ella. Y le responderé quedamente: “Sólo esperé el tren, como esperé tus besos este tiempo”.

viernes, 9 de julio de 2010

Ciencia y amor



Los dentistas corrigen y protegen las piezas; pero no devuelven las sonrisas perdidas.
Los oculistas saben mucho de afecciones en los ojos; pero no investigan las miradas felices por entregas ni las enfermas por mentiras.
Los dermatólogos saben cómo hacer suave la piel; pero no reparan en por qué, cómo y cuándo se eriza.
Los coifeurs garantizan con productos importados que los pelos corran sin problema entre los dientes de cepillos; pero no saben cómo germina el pelo enredado entre los dedos en noches de placer.
Ninguno de ellos puede explicar con la ciencia lo que en el cuerpo sólo hace el amor.
A brindar por las sonrisas simples y despreocupadas, las miradas sinceras, la piel erizada por caricias y cabelleras enredadas como lenguas en gemidos de madrugada.

miércoles, 7 de julio de 2010

La tregua


Te tuve arrodillada en derrota. Mis labios blandían la espada del abandono. Tu pecho con taquicardia esperaba la sentencia. Pero tus ojos castigados por mil batallas no rogaban piedad. Tus parpados ajados con los lagrimales de noches sin dormir custodiaban tus pupilas verdes, que esperaban el fusilamiento en el patíbulo de la cama.
Iba a jalar el gatillo del adiós. Despedir tus sangrantes ojos. Dejar tus cansadas manos en lucha. Pero tu furia seguía altiva. Firme como nuestras soledades. Comprendí que no era indispensable en tu vida. Que no debo rescatarte de ningún naufragio. Que tal vez ya estás ahogada, como lo estoy yo.
Ya enfundé el arma. Bajé la guardia. Te abracé en señal de tregua. Y tendí un puente de plata entre nuestros labios. En el desierto de tu vientre hay mariposas de primavera. Y en la llanura de mi espalda tus uñas labran huellas de placer.

domingo, 4 de julio de 2010

Ser lo que no se es



Luego de varias charlas, flirteos y algo más que el tiempo y el lugar permitió, ella me miró, tomó aire y afirmó con tono analítico. “Es raro. Vos sos todo buenito, tierno, con tu vida tranquila, tu trabajo, tus libros, paseos en plazas. Y él es mujeriego, ofrece una mala vida, sin garantías, sufrimiento. Y yo ahora estoy con vos porque me hace bien esto. Pero debo reconocer que es como que sabe a poco. Porque a las mujeres nos gusta eso de sufrir, de pelear por el tipo. Además, tal vez estés conmigo porque se cruzaron nuestros caminos y no buscás más. Pero con él, sería que me elige entre otras, y hay que pelear la relación, eso te da algo especial”.
La escuché con actitud filosófica y sólo le respondí un “entiendo” a secas. Pero mentalmente las palabras de esa mujer eran un disparador de reflexiones sobre algunas peculiaridades del género femenino, más allá de que se podieran generalizar o simplemente tomar como una más de las historias patológicas del catálogo de affaires.
Sea lo que sea, la afirmación de la dama lejos de darme precisiones me despertó interrogantes por doquier.
Así las cosas, concluí que en las mujeres hay un deseo de competencia con sus pares, que a la hora de armar pareja se suele traducir en un deseo de lucha para saberse “elegidas” o “deseadas”, y si esto no ocurre se sienten como Eva al lado de Adan, unidas por lo inevitable y no por lo indescrifrable e irrepetible del amor. Esto estaría más o menos aceptado si no plantearan como requisito la dosis de sufrimiento y dramatismo a la pareja, que erosione la seguridad para garantizarse cualquier cosa menos rutina.
Entonces, dónde nos ubicamos quienes tenemos una vida tranquila, entre charlas de amigos unidas por cerveza en bares baratos, y en la casa repartimos el tiempo entre los documentales, libros, películas malas, noticias más malas aún y poesías impublicables?
Tal vez la próxima vez, ya conociendo los bueyes con los que aran algunas mujeres, uno se vuelva un poco esquizofrénico. Y cuente una doble vida que no tiene. Asuma la autoría de corazones destrozados sin más motivos que el tener un agujero más en el cinturón. Dé cuenta de frivolidad antes, durante y después de hacer el amor con una persona; pues al fin y al cabo le explicamos que se trató de mutuos favores en la coyuntura de una noche. Cuente que el teléfono celular actual es el quinto en menos de un año para evitar que nos ubiquen amigos y familiares de ex parejas enfermas por nuestra culpa. Y hasta le pidamos que por favor ni se le ocurra hablar de hijos futuros con la relación que empezamos, y si ya los tiene de anteriores parejas menos interesa aún. Y desde ya le dejaremos en claro que no resignaremos el fútbol de los jueves y el del sábado con amigos y ver los partidos del torneo local del domingo, obviamente sin ella al lado pues es insoportable explicar la ley del offside y la diferencia entre faltas tácticas y defensivas.
En definitiva, tal vez haya que inventar un mundo sórdido para disfrazar con leyendas negras la somnífera tranquilidad rosa que "sabe a poco". El problema es que condimentaremos con pimienta a un plato dulce. Y el amor no será el mismo.

viernes, 2 de julio de 2010

Tú lo decidiste

Cada elección es resignación
tomada a veces en confusión
o con algún trasfondo de dolor
pero con la convicción del adiós.
Si me fui de tu lado esa noche
fue por la sentencia inapelable
de tu boca rogando sus labios
y de tu cuerpo en fértil espera
como la tierra anhela el arado.
Hoy mitigo el frío de la soledad
sólo con el calor de la fiebre
que me visita en este invierno.
Tu lamento será cruel condena
y la necedad mi fiel castigo
pues me fui de tu sombra
porque eso tú decidiste
pero no te fuiste de mí
pues aún espero por tí.

domingo, 27 de junio de 2010

Despedidas



Por decisión de vida, pregono el amor entre dos personas desde la gradualidad del conocimiento mutuo, los escarceos e idas y vueltas de expectativas cruzadas; así, hacer el amor es la consagración del encuentro de dos personas y no la mera canalización del deseo e intercambio de fluidos corporales.
Mitad por sentimentalismo cliché y mitad por influencia de los libros de Corín Tellado que devoraba mi madre mientras hacía labores de costurera, defiendo los finales de las historias de amor que albergan cierto histrionismo, como paraguas de recuerdo de lo idílico frente a la tormenta que se avecina.
Así fue como luego de que mi segunda ex novia me dejara por otro a través de una carta -vivía en un pueblo distante a 50 kilómetros del mío-, decidí responderle con la misma moneda, con una misiva tan lacrimógena y emotiva como mi vuelo poético de adolescente sin barba me lo permitía. Sabiendo que el correo había hecho su trabajo, viajé al pueblo de mi ex amor y fui al boliche bailable esperando verla, para constatar si estaba con quien ella decía amar o había acusado recibo de mis palabras.
La ví entre el humo, el láser y las luces de neón. Me acerqué con andar fingido y la saludé cordialmente con un beso en la mejilla, al igual que a su amiga. Al seguir caminando ella me extendió la mano por lo bajo y se la saqué.
A una cuadra del boliche escuché su voz entrecortada, acompañada por los tacos corriendo. Me pedía que habláramos. Le dije “ya me dijiste todo y lo entiendo”. Y agregué: “si una cosa queda por pedirte, es que seas feliz”. Y nuevamente me extendió la mano. Entonces le expliqué que debía irme pues mis amigos se marchaban en auto. Me dolió esta última mentira, pues andaba solo y sin dinero para el boleto en ómnibus, y tuve que esperar tirado en un banco de la plaza que amaneciera para “hacer dedo” a un camionero que me llevara en su vehículo hasta mi pueblo.
Que me quedaron cosas pendientes? Sin duda. Que hubiera estado bueno escucharla? Tal vez. Que ella me siguió buscando durante mucho tiempo? Lo sé. Pero igual, siempre me gustó el final histriónico y novelero que pude darle a esa historia adolescente. Me quedé con los besos a escondidas en una esquina sin luz y calles de tierra; con el ruego a los policías de una comisaría para que me dejaran dormir en la peluquería así podía quedarme un día más a verla a ella (si no tenía dinero para ir en bus menos para alojamiento); con su renunciamiento a fumar porque se había enterado a mi no me gustaba y tal vez me daba asma; con su mano extendida para darme la última razón...
Supe al poco tiempo que esa noche y otras tantas había terminado borracha y llorando lo que consideraba su error. Pero igual iba a estar con quien amaba para que la consolara. De nada servía un humilde servidor de versos sueltos, flores robadas y caricias tercas.
Pero con el transcurso del tiempo y la adolescencia agonizante, he entendido que casi siempre son imposibles los finales armados con hidalguía pese al dolor. He sufrido y he dado finales a historias de amor una noche sorpresiva en un monoambiente desolado, en una plaza, en un escalera, en un pasillo, en el estribo de un ómnibus, en una clase, en un automóvil... Y lo que es peor: muchos finales se dieron sin que nos diéramos cuenta cómo, cuándo ni dónde; y hay que aceptarlos cuando creemos ni siquiera haber intervenido en ellos.
Comprendí que las circunstancias no pueden ser elegidas y los escenarios armados. Que en definitiva, el proceso después del final siempre es el mismo. Uno debe quedarse con lo bueno vivido juntos. Y no arrepentirse de cada paso dado. Agradecer haberla conocido. Y desearle sea feliz. Como a aquella chica de la carta. La de la mano extendida. La misma mano que tomó otra persona para darle amor. Pues la vida sigue. Sin finales armados sino tan caóticos e incumplidos como los sueños.

Un final ideal? El de esta dulce rola

Y al final (Enrique Bumbury)

jueves, 24 de junio de 2010

Niña mujer herida


La fuerza del mar termina en espuma de orilla
que dura en la playa como promesa de verano
para desgranarse con la brisa sin dejar huella.
Así eres tú, niña sin tregua y mujer sin paz
asumes las veredas como campo de batalla
las plazas como escenario de mil estrategias
y las luces de neón como bendición sagrada.
Te muestras hacia fuera cual roble en tormenta
al que los vientos sólo curten y no hacen mella
pero por dentro eres como el diente de león
al que tan sólo una brisa le cambia el mundo
y una caricia furtiva que se va lo deshace.
Con tus ojos negros juegas a mostrar fuego
donde se consumen vanidades sin tiempo;
pero en tus pupilas ausentes de delineador
descansa el calor que pocos pueden ver
de tu corazón frágil jugando a escondidas
entre piedras que lapidan tu alma de niña.

miércoles, 23 de junio de 2010

Naufragio


Crucé el puente que recorres de noche
sumida en el vértigo de tu soledad
con el pecho lleno de tanto vacío
y manos temblorosas como hojas.
Ya nadé el mar donde naufragaste
con brazadas al aire del abandono
miradas de espanto ante la nada
y desesperación frente a lo incierto.
Ya pisé el desierto por donde vas
dejando huellas de pies y rodillas
en pos de un oasis que no existe
si no te atreves a mirar adelante.
Ya miré las estrellas de luz perdida
entre bruma espesa como lágrimas
que se coronan en tu noche eterna.
Ya viví tu taquicardia sin consuelo
ante invencibles tiempo y distancia
que abren heridas como dientes.
Tanto sé de tí corazón doliente
que puedo ver caminos a recorrer
por tu alma plagada de llagas
y predecir el arcoiris que espera
cuando la tormenta haya cesado
y otros brazos te den cobijo
y otros labios la primavera

domingo, 20 de junio de 2010

Miradas eternas



Las miradas son importantes porque es lo último que uno se lleva de las personas. Después del abrazo, los lamentos, la alegría, las vacilaciones, verdades a medias o mentiras edulcoradas...sólo quedan las miradas. Uno lo entiende cuando no tiene más a su lado a las personas que quiere.
Un día un llamado telefónico avisa la muerte de tu madre y en horas tienes que besar por última vez el cuerpo que hasta hace pocos días te dio calor entre risas. Otro día, otro llamado te avisa que debes viajar a despedir de la misma forma a tu padre, cuando hasta hace poco ibas a hacerle de comer, darle calor e higienizar una casa muy grande para un viejo solo en el campo.
Por negación a la muerte o por conveniencia para seguir adelante, uno cumple el ritual y llora. Y un montón de brazos nos apoyan el hombro. Hasta que uno entiende que llorar más es por el egoísmo de no tener con nosotros a esas personas. Y como los gitanos en su saeta, uno decide no cantarle al cristo en la cruz y a la muerte, sino al milagro de la vida. Se queda con las sonrisas, los abrazos, las miradas, las complicidades, la ayuda y valores que nos dieron esas personas en vida.
Por eso tragando saliva y apretando las mandíbulas uno va a limpiar por última vez la casa donde nació. Horas interminables. Lo que fue el hogar más cálido está helado como la muerte. En cada rincón se despiden recuerdos y se rompen abrazos de imágenes; manos invisibles muestran juguete perdidos; paredes descascaradas levantadas a mano hablan de esfuerzos que nos trajeron hasta aquí.
Con desesperación y arrebatos de llanto termina la limpieza. La vieja bomba que da el agua más rica nos invita a lavarnos la cara y las manos. Ultima mirada a los viejos galpones y los montes que nos enseñaron a ser Tarzán. No hay más interrogantes; sólo certezas. A salir gritando un “gracias” que rompe el nudo en la garganta.
Pero las gracias vacías no tienen destinatario más que la tierra y el aire. Entonces hay que acudir al recuerdo de imágenes de miradas. Mi madre preguntándome qué cocinar, yo sugiriendo algo y la ayudaba, mientras ella reía recitando poesías. A esa mirada va el agradecimiento. Ya sin la vieja, mi padre con su rostro feliz al ver cómo le cocinaba algo o lo ayudaba a enllantar ruedas de carros. A esa mirada va el agradecimiento. Gratitud a los dos.
Esas miradas permanecerán siempre. Inquisidoras a veces; comprensivas otras; cariñosas muchas; y en aliento siempre. Porque si la vieja costurera escribió en una poesía que “la distancia no es ausencia”, su hijo hoy se toma una licencia para decirle que “la ausencia no es distancia”. Y los dos están tan cerca como antes. Tan cerca como siempre.

Soledad, cruz y corona de espinas



En el jardín de las flores sin aroma y secas de mentiras, él le entregó rosas de color verdad, que embriagan con su perfume fresco como el amanecer. No la aduló pero la elogió con justicia y le objetó actitudes con decoroso fundamento. Le contó sus temores y desafíos por resolver, mostrándole las heridas que le hicieron y confesando las que provocó.
En el altar de lo profano que rinde culto a lo trivial y el deseo de cuerpos, él sacó la cruz de la soledad ya sin clavos; y hasta jugó con los rastros de sus estigmas en las manos. Le mostró un camino posible. Un horizonte tras las nubes rojas de invierno. Le aclaró que el sendero podía recorrerlo con él o con quien su corazón quisiera; pero jamás sería posible hacerlo sólo con su sombra.
Ella dejó pasar algo de tiempo. Minutos eternos como los remordimientos. En suspenso como la neblina de las cuentas pendientes. Y con su mirada perdida en el vidrio empañado como sus pupilas, dijo:
“Sos lo que siempe busqué. Pero llegaste tarde. Hoy tengo muchos problemas y sentimientos sin resolver. No te merecés sufrir commigo. Sos un sueño. Y apenas puedo con mi realidad como para atreverme a soñar”.
La sinceridad descarnada de esa mujer doliente y bella era algo ausente en estos tiempos. Por esto, él sin conocerla tuvo deseos de comenzar a amarla aunque ella no quisiera. Si él tenía las huellas de la cruz de la soledad, ella cargaba una corona de espinas en su alma. Y debía sacársela y sanar sola con el tiempo; como él supo desclavarse de la cruz de la soledad para asumir sus estigmas.
Ellos tal vez no vuelvan a encontrarse más. O se hallen por el mismo camino pero se desencuentren. Son la cruz y la corona como sombra en los corazones; un eclipse sin fin de sábanas frías, mesas vacías y jardines marchitos.

miércoles, 16 de junio de 2010

Abajo los analistas

No estudian pero ejercen su rol con profesionalismo de letrados. No se perfeccionan pero trazan análisis con la perfección de compás y escuadra. No se sabe cómo se reproducen. Pero proliferan cada vez más. Se trata de los analistas de la vida. Aquellos que a todo le buscan una explicación racional o un trasfondo.
Para estas personas tan especiales, si algo es difícil de dilucidar o las cosas no cierran, se conjetura, se proyecta, se estima, se calcula en base al sentido común, etc. Y finalmente se concluye una hipótesis cerrada y con firmeza, de carácter inapelable.
Vayan algunos ejemplos para comprender la dimensión de la situación.
Un hombre le cuenta a un amigo analista de la vida sobre un acercamiento que tiene con una joven bella, cautivante y madura a la vez. “Lo que pasa que si es muy chica para vos viste, mentalmente tarde o temprano se te va a complicar para armar una familia, son chicas difíciles”. Luego de sembrar la duda, el riguroso se va y el soñador siente que le han “tocado” el barco en la batalla naval de la vida.
Al poco tiempo el mismo hombre le cuenta a su amigo que conoció una mujer grande, bella y con hijos. El analista de la vida le dice “y eso tiene más color, pero fijate que si ya tiene hijos, separada, no quiere saber más nada con una familia, es difícil”. El observador se va y el soñador siente otra bala en la proa de su resentida flota.
El hombre al que le jaquearon sus últimos movimiento se cree con autoridad de preguntarle al analista sobre su vida personal. La creía consolidada y con proyección de familia como él predicaba. Llamativamente, el analista le dijo “no yo estoy ahí con la flaca, y familia ni en pedo”.
El soñador se sintió idiota y por momentos quiso responderle con la clásica frase “Y ahora me lo venís a decir”, inmortalizada por Juan Peruggia, el galancito en decadencia que personifica Gastón Pauls en la tira “Todos contra Juan”.
Mientras mascullaba bronca frente a los que analizan o juzgan la vida de los demás para no preguntarse si son felices en la propia, el hombre decidió dejar de lado a sus amigos y pensar en el sexo opuesto.
Piensa en la chica que le gusta. Ella llevaba casi seis días sin responderle mensajes de texto, chat ni e-mails. El se asumió olvidado y decidió dejar de molestarla. Entonces ella le pregunta si está “raro”, cuando quien lo ignoraba era ella.
Piensa en la persona que no olvidará, que le reprochó un regalo por el supuesto “significado” o “símbolo” que tenía, y en el cual él no había reparado, y que le hacía mal a ella.
Entendió que las dos tenían una dosis de razón en increparlo. Pero a su vez, había hecho lo correcto en ambos casos. Lentamente iba comprendiendo que estaba ante otro tipo analistas de la vida, aunque sin una actitud tan grotesca como la de su amigo. Se trata de aquellas personas que en cada gesto encuentran un significado o símbolo, y si no lo tiene, lamentan la inocencia de quienes hicieron el gesto pero no pueden perdonar, pues las conclusiones son inmodificables como suma algebraica.
Si a cada relación de pareja hay quienes la tratan de ubicar en moldes de conveniencia y racionalidad sostenidos en estereotipos que ni ellos se creen; si a cada distanciamiento obligado le buscamos una explicación que no sea lo hecho por nosotros mismos; si en cada regalo hay símbolos subliminales; si a cada error ajeno muestran con suficiencia que ellos saben lo que quieren; si en cada paso debe haber un camino decidido. Se olvidan de que una pareja es una pareja, y no un medio para cumplir mandatos sociales o herencias familiares. Que caminar es hacer camino y no recorrer huellas que fijan otros. Que la única condena aceptable en el sistema de penas del mundo, es la condena a ser libre. Y que nos brindamos con ojos cerrados si no analizan nuestros gestos; pero si cada paso merece una explicación, nos cegarán en la entrega.

sábado, 12 de junio de 2010

Riqueza pobre

Hombres o mujeres, da igual. Pobres las personas que no saben que son lo que valen. O entienden valer lo que llevan puesto o el costo de los lugares que frecuentan. Se cocinan en su salsa de ignorancia. Disfrutan las caricias de sus prendas caras y son felices cruzando ojos de deseo pero esquivando miradas sinceras. No saben hablar, apenas balbucean el diccionario del lujo vacío. Disgustados porque se descoce una costura de su tapicería pero desatentos a los dolores que los desgarran.
Tienen todo y lo muestran rindiendo tributo al reino de la nada. Jamás entenderán que "el lujo es vulgaridad", como dicen los Redondos.


Para saber más, "Chicos de plástico", de Ricardo Arjona

viernes, 11 de junio de 2010

Imágenes



Transcurrimos la vida preguntándonos si el amor existe. Y mientras tanto, no nos damos cuenta de que por ahí lo vivimos, pero en nuestro empeño en ponerle preguntas a todo no lo disfrutamos. En nuestro afán por creer que somos más inteligentes cuantas más dudas sembramos sobre el mundo, también llegamos a ponernos felices poniendo en duda lo que sentíamos; y hasta nos apoyamos en nosotros mismos para justificar el miedo a vivir, arriesgar cerrando etapas para comenzar nuevos caminos.
Por eso cuando un domingo por la tarde la soledad golpea nuestra puerta y nos interpela, no tenemos respuestas sobre una historia acabada del amor y por ende menos explicaciones. Sólo tenemos fotografías, momentos movilizadores e imborrables, postales de la inconclusión, instantáneas de lo que pudo ser.
De ese juego aleatorio de imágenes que no nos abandonarán nunca, vaya una foto.

♥♥♥♥♥♥
No había suite presidencial de hotel sino una carpa en el camping que se sacudía con la brisa de verano. No había mesa de Luis XV con vino importado, sino una cerveza de litro haciendo equilibrio en el pasto.
No estaba el río Sena con sus leyendas centenarias o una dársena de Puerto Madero, sino el río Uruguay picado que ronroneaba con la voz de las piedras arrastradas a la orilla.
No había caballos ataviados con recados de plata y oro sino perros flacos y amigables recorriendo las orillas de los fogones y canastos de basura buscando restos de comida.
No había caviar ni sushi sino panes de miga y fetas de fiambre repartidos y vigilados para que no los agarraran las hormigas.
No había vecinos de vestido largo y trajes a medida en el lobbi, sino pescadores, amigos y amantes furtivos en los refugios linderos.
No había paredes ni cielo raso trabajado con ornamentaciones de las mil y una noches. Pero se dibujaba perfecta en el cielo la constelación de Orión, reconocimiento mitológico al amor de Orión y Artemisa malogrado por la envidia de Apolo, que engaño a su hermana para que ella matara en una confusión a su amado.
No había nada de lo que los cuentos rosas enseñan. Pero estaban las simplezas más fundamentales de la vida. El río que fluye sin parar. La brisa que te duerme y te despierta. El cielo testigo de promesas, ruegos y maldiciones. La tierra que nos sostiene y alimentaremos al morir. Los amigos, trabajadores, amantes y perros.
Era la vida, tan simple y desnuda que nos seduce a contar miserias, tristezas e ilusiones. Y lo hice repartiendo mis ojos entre el negro del cielo y el de sus pupilas tristes. Mientras tanto, mi piel se erizaba entre sus caricias y las de la brisa estival de madrugada. De ahí en más nada fue igual.
Un cóctel de miedos, cobardía, incompatibilidades y distancia hirieron los capítulos siguientes de esa historia. Pero las imágenes de esa noche quedarán en el tiempo y enriquecerán nuestros sueños, como un faro en los laberintos de la vida.

jueves, 10 de junio de 2010

La lucha por ella

Lo que nace de un día recibir una sonrisa y otro una mueca de indiferencia. Lo que surge de un día hacerle olvidar a alguien tristezas pasadas para al otro verla contenta porque volverá con quien la opaca. Lo que resulta de despertar sonrisas de juventud en quien adora mirar el pasado que la envejece.
Todo eso no genera resignación ni bronca; trae incertidumbre, por el reto que enfrentamos. El desafío de rescatar a alguien de ese laberinto, aunque después nos rechace abiertamente en su vida. Es un reto personal por salvar una persona mostrándole otro mundo posible, aunque ella después no lo tome.
En definitiva, lo que haremos es para ella pero por nosotros. Para un día no recriminarnos que podíamos hacer algo por su sonrisa, por sus mejillas enrojecidas por lágrimas, por su cuerpo tiritando en el invierno. Aunque ella después cuando esté recompuesta desande sus pasos; o rechace nuestro mundo de pequeñas cosas por otro distinto.
Aunque haya que pelear contra molinos de viento no está mal ser quijote. Y hacer guerras con espadas de madera. Y entregar rosas a quien sólo ve cardos. Nos sumirán el miedo y las dudas.
Es más importante el juego de incertidumbres por alguien que la certeza de esperar a nadie.
Se trata de hacer uso hasta del último derecho para obtener el privilegio de tenerla a nuestro lado.

miércoles, 9 de junio de 2010

Precio de resignar

El amor se asocia con la lucha
traducida en entrega diaria
y renunciamientos voluntarios.
Pero centrarlo ahí quita el placer
de ser feliz por lo que se recibe
con la presencia y los abrazos
que desgarran la rutina en besos.
Se trata de no vivir por y para otro
sino por ambos complementados
cada mañana, atardecer y noche.
Aunque fijar medidas no sirve
para determinar luchas estériles
un reloj interno nos las marca
cuando somos rueca en la nada
al resignar tiempo, sueños y vida
desempolvando ideales truncos.
Es difícil regar árboles de antaño
que fueron arrasados por otoños
resecados por inviernos de soledad
y olvidó sucitar la primavera.

martes, 8 de junio de 2010

Trabalenguas por tí


Te necesito tanto que no necesito más que tus necesidades para ser necesario.
Te espero tanto que no espero de la vida otra esperanza que no sea que me esperes.
Te cuido tanto que no cuido mis descuidos por cuidarte en mis excesos de cuidado.
Me importas tanto que no me importa nada por llegar a importarte como algo importante.
Te extraño tanto que no extraño lo extraño de no extrañarte.

lunes, 7 de junio de 2010

Soy



Abogado defensor de causas perdidas.
Firme suicida ante amores imposibles.
Buscador de tesoros ya sepultados.
Alquimista de miradas de ilusiones.
Respetuoso del pasado y sus valores.
Paladín de las personas bien paridas.
Bufón de los que a todo ponen precio.
Vocero de locuras en la razón hipócrita
Guerrero de batallas sin conquistas.
Amigo de los perros en calles desoladas
Confesor de derrotados y falsos ganadores
Payaso ladrón de sonrisas escondidas
Niño asustado buscando manos de madre
Escritor de mensajes en botellas de barra.
Sembrador de esperanzas en el desierto.
Cosechador de flores en los inviernos.
Luchador de un mundo de fantasías.
Portador de rosas robadas en la noche.
Repartidor de chocolates en el frío.
Glosador de versos a las luchas diarias.
Escultor de un cincel hecho de caricias.
Cultor de las miradas que no esquivan.
Sanador de corazones en desmayo.
Escalador de montañas de picos al cielo
Custodio de golondrinas en primavera
Devoto de las carcajadas de niños.
Descubridor de duendes donde hay fantasmas.
Todo eso y mucho más puede ser poco.
Mejor guardarlo entre siete llaves.

Lunes sin ella y por ella

Otro lunes con la semana de mochila, aunque la tenga por delante. Para colmo no pude casi dormir. Menos de cinco horas separan mis vigilas; el tiempo de los sueños, en los cuales también volvió a estar ella.
La soñé recostada en mí. Su pelo negro como las sombras de la vida revuelto y sin tapujos de superficialidades, sólo dando calor a mi pecho en este prematuro invierno; mis brazos por una noche dejaban de hacer sólo gimnasia para hacerse fuertes cubriendo su desnudez. Me vi acariciando la perfección de su alma, pues es ella la que tirita aunque su cuerpo deseado se abrigue en lujos.
Pero es lunes. Y a los ojos hinchados de dormir poco soñando bien se suma el dolor de garganta. Maldije las anginas y mientras tomaba mates me clavé una píldora de diclofenac. Al salir a la calle recordé que esa pastilla es un reconstituyente ligamentario y muscular; y que poco y nada haría a mi afección. Mientras me hacía la idea de que la garganta era un músculo para no renegar, iba comprendiendo que tengo la cabeza en otra parte.
Tengo la mente puesta en ella, en sus deseos, sus frustraciones, sus tristezas, sus ansias de libertad, su calidez de niña encerrada en el cuerpo de mujer. Por ahora sólo cuido de ella en sueños. Mientras contengo las ganas de tenerla a mi lado, trato de asumir que es lunes.
Debo comenzar la semana pidiendo que ella esté bien y soñando que un día amanezca a mi lado. Ese día no importará que sea lunes.

domingo, 6 de junio de 2010

La sonrisa robada




Entre el humo del cigarrillo y el hedor de la cerveza que signaban el bar, los rayos de neón descubrieron unas pupilas verdes alojadas en unos ojos rasgados. Absorto por su magnetismo me acerqué a tientas, forcejeando entre el gentío. Cuando llegué a su lado ví que esa mirada era acompañada por una cara cuyos ángulos marcados no le quitaban un ápice de su origen angelical. Enmarcaba su rostro un lacio rubio que le llegaba a mitad de la espalda doblada por su postura a disgusto.
Al pararme a su lado noté que su vista única estaba perdida entre lo que quedaba del escenario por desarmar y el vidrio empañado que ocultaba lo que pasaba afuera. Era un cuerpo sin alma: una tierra sin puerto para desembarcar cualquier barco.
Aguardé que un amigo hiciera el trabajo de entrar en conversación con la morocha que estaba al lado de la rubia distante y hermosa. Una vez hecho el puente, entablé una conversación signada inicialmente por trivialidades y después por cuestiones más profundas, o por lo menos que salieron de la temática de nombre, signo, trabajo, lugar de residencia, estado civil, etc.
Fue ahí cuando merced a algunas ocurrencias producto de la ingesta de cerveza y el estado de ánimo, se dibujaron en su rostro varias sonrisas, que rápidamente desaparecían para que sus músculos de la cara cerraran filas en un rictus duro. Me quedé observando detenidamente la distensión en su cara al reírse, y entonces ella me dijo “puedo hacerte una pregunta”, a lo que le respondí un “por supuesto”, y disparó “siempre mirás así a la gente?”
Yo me quedé pensando un segundo y le respondí “no lo sé, hace tiempo nadie me dice nada de mi mirada, no reparo en ella más”.
Me miró, volvió a sonreír y decidí que me había ganado el derecho a preguntar yo, y ella lo aceptó, y le indagué “por qué no te reís más, tus ojos verdes brillan cuando lo hacés?”. La respuesta me dejó helado como la noche: “no sos la primera persona que me lo dice. De adolescente reía mucho, y hace tiempo han pasado muchas cosas en mi vida y no sé por qué, pero ya no lo hago como antes”. Y bajó la cabeza, como quien ha confesado un pecado. Para volver enseguida a la defensiva, irguiéndose para evitar cualquier consuelo. Entendí la raíz de los males; y me dí por satisfecho.
La madrugada terminó con la clásica promesa de tal vez un día volver a vernos, aunque más no sea por accidente en la misma barra. Afuera, encogí los hombros y dí vuelta el cuello de la campera para paliar del frío, y empecé a caminar. Por dentro no podía dejar de maldecir a quien o quienes encarcelaron en la prisión del miedo a esa hermosa sonrisa.
Pero después comprendí otra cosa. Ella había logrado salvar del naufragio su mirada, que albergaba un verde esperanza que no pudieron quitarle ni las traiciones que le encadenaron sus labios ni las que mentiras que agotaron sus lágrimas. Ella iba a ganar la pulseada.
Después, recordé que uno también ha quitado sonrisas a hermosas personas. Y que otros en su camino se las habrán devuelto. Es parte de la vida.


Ismael Serrano: Cien días

sábado, 5 de junio de 2010

Plegaria al lma


Ella tiene un altar de ofrendas a su cuerpo
y yo le regalé una plegaria a su corazón
por lo que ha de pasar mucho tiempo
hasta que le encuentre un pequeño lugar
al humilde presente entre tantos lujos.
Acostumbrada a las loas a sus curvas
y al desborde de las hormonas a su paso
un signo de interrogación le surgirá
si le escribo a sus ojos, voz y ángel.
De ahí se entiende que me llame raro
cuando no le he hablado a su cuerpo
si total le sobran tributos y halagos.
Debe saber que le escribo a su alma
falta de caricias en la noche fría.
Debe saber esa niña en picardia
que el día que le hable a su cuerpo
no lo haré en versos y metáforas
sino cerrando mis brazos y labios
sobre su figura ponderada pero no amada.
Ella tiene un altar de ofrendas al cuerpo
y yo le regalé una plegaria a su corazón
algún día le hará un lugar a ese ruego.

viernes, 4 de junio de 2010

Revelaciones ácidas



-Lo mejor de que te guste una persona es que también le gusta a otro y ese otro también le gusta a la persona aludida. Subordinación y valor como decían los milicos.

-Amor a la distancia es como perfume sin fragancia. Dice una cosa pero hay que poner mucha voluntad para sentirlo y más aún para disfrutarlo.

-Si es verdad que quien te cela te ama, cualquier idiota afectado/a por inseguridades puede hacernos creer que nos ama.

-Si es mal visto comportarse como un chico, molesta tomarse todo en serio y desaconsejan la eterna adolescencia, el único camino que queda es volver al útero o asumirse anciano, que a veces es lo mismo.

-Cómo se describen los vacíos con palabras ampulosas si no hay nada en ellos? Del mismo modo en que se acaba el amor, al verse algo tan grande que se marchita lentamente.

-Si donde hubo fuego cenizas quedan cuál es el motivo para reintentar historias pasadas? Las cenizas nunca reavivan llamas, pues sepultaron hasta las brazas que podrían despertar algo.

-Los adioses largos prolongan la agonía. Y los adioses cortos fingen una despedida para no comenzar la agonía.

-Siempre es bueno algunas canas. Siempre es bueno un poco de entradas. No está mal un poco de panza. Las arrugas son experiencia....Todo para no hablar de resignación.

Salir

Entrega la vida en cada abrazo. Se le va el alma en cada despedida. Sus labios son flores que pugnan ser regadas en saliva. El vacío la corre como un fantasma. Ruega un pecho y hombros para recostarse. Y en la muerte del invierno, hallar la primavera en unos brazos; para resucitar cada mañana, y sonreír de cara al sol.
Está inmersa en una sombra más oscura que la noche. Su cuerpo tirita entre sábanas frías y no concilia el sueño. Estruja una almohada para evitar llorar. Añora un recuerdo de lo que nunca ocurrió. Y tal vez ya nunca ocurra.
Es perfecta pero se siente incompleta. Ella no sufre por una persona. Llora por un ideal. Cuando lo entienda, habrá terminado la noche de desvaríos. Los primeros rayos de sol se colarán por la ventana para esculpir su cuerpo. Otros brazos la estrecharán. Otro aliento regará sus labios. Otros ojos retratarán la sonrisa perdida. Un futuro la espera.

jueves, 3 de junio de 2010

Seguir

Como aquellos barcos de papel
Que zarparon en alcantarillas
Cuando la inundación golpeaba
Las puertas de nuestras casas
Para salvarnos de la escuela
Llega un día en que la entrega
De chocolates, rosas y besos
Es flota de naves a la nada
Despedidas por los pañuelos
Húmedos de llantos pasados.
Quizá sean en vano las flores
Que sobrevivan inviernos
Para quien quiere un jardín
De recuerdos anhelando
Que todo no esté marchito
Como los barcos hundidos
En alcantarillas del tiempo.
Otras esperanzas le pedirán
Lo que ella aún no puede dar
Por rendir culto al olimpo
De los dioses del pasado.
Si todo esfuerzo es inútil
Frente al amor del regreso
No estará mal la batalla
Pues será logro el proceso
De arriesgarme cada día
Con el destino incierto
Como bandera en la proa
Y el viento a la espalda
Como condena para seguir.

miércoles, 2 de junio de 2010

Mírame

Mírame y ódiame si quieres
Pero no esquives mis ojos
Tan ávidos de los tuyos.
Mírame y maldice tal vez
Cada momento conmigo
Pero anímate a verme
Pues soy lo que hiciste
Aunque no lo buscaste.
Bájame de los sueños
De tenerte en mis brazos
Con un no de tus pupilas
Pero que lo griten firmes
Y no en huidas a rincones.
Grítame desprecio y hastío
Graba desdén y cansancio
O hasta fría indiferencia
Pero mírame al hacerlo
Y ya no buscaré los faros
Que te guiaron hasta aquí.
Sólo un trato de propongo
Si vas a lanzar la flecha
Del rechazo hasta lo hondo
Hazlo firme y decidida
Con el arco de tus pestañas
Y ya no estaré en tu senda.

“Nunca soporté ser un alma invadida
Hasta que ví junto a mí
Por quien yo moriría”…”Flor de loto”, Héroes del silencio

martes, 1 de junio de 2010

Juego y batalla




Me gusta escuchar tu halo de voz
ya sin fuerzas en la madrugada
aunque más no sea en un teléfono
con mil excusas para no cortar
y las disculpas por molestarte.
En esta guerra todo es desigual
pero no evitaré ni una batalla
aunque me espere la derrota
agazapada en tus ojos negros.
Yo en mi bando estoy soñándote
y tú en el tuyo tramas volver
a un pasado tal vez sin sentido.
"El que no arriesga no gana"
dices con desafío y picardía
pero tal vez tu fina espalda
no guarde alas de angel soñado
sino puñal con filo de rechazo.
Con firme andar de pavo real
congelas miradas y bostezos
pero tu plumaje es un refugio
que esconde a la niña doliente
que tampoco quiere arriesgar
pues es mejor malo conocido
que un bueno que te enamore
si la idea es cuidarte de sufrir.
Una noche de estas las reglas
de este juego endemoniado
las cambiaré de una patada
al tablero de sendas por hacer
y no serás la niña con miedo
que emprende huida al pasado
pues habré cercado las salidas
con mis brazos a tus flancos
tras tu espalda sólo la pared
por delante una rosa de espada
y mis labios como escudo
para librar sinigual batalla
sin vencedores ni vencidos.

lunes, 31 de mayo de 2010

Viaje de ida

Tengo ojos para admirarte
Pero palabras no encuentro
para al menos describirte
sin traicionar lo que siento.
Los garabatos y balbuceos
no alcanzan a recorrer
el desafío que le plantea
a mis manos tu tersa piel.
Ir ya hacia ti tal vez sea
el vuelo de la mariposa
hacia el fuego entre leños;
consumidos cual cuerpos
en viaje de ida sin fin
que tal vez recorra en ti.
Puedes tanto en tu conquista
que cuando decida embarcarme
habré amanecido en tus ojos
y mi pecho será tu almohada.
Aunque dure unos suspiros
o mi aliento de por vida
lo he decidido dulce niña
no iré atrás en esta senda.
Aunque resulte una afrenta
o me pierda al caminar
prefiero destino incierto
a la certeza de no tenerte.

domingo, 30 de mayo de 2010

Inexplicable


Hay un bello tema lento de "Metállica" que se llama "Lo imperdonable", cuya versión con arreglos de chelos y violines es impresionante. Tan increíble como la siguiente situación.
Un hombre gusta mucho de una mujer. Tanto que prioriza el respeto y gradualidad para llegar a ella, conociéndola lentamente, cortejándola, regalándole su tiempo, sus miradas, alguna flor, esperanzas de cien primaveras, compromisos de retoños de vida y fuerza frente a los inviernos.
Un día ella aceptó una invitación de él: cine, cena, confesiones, etc. Pero el hombre quería ser fiel a sí mismo: "más me gustas, más te cuido y te respeto. Antes que el cuerpo que me gustas, eres persona que quiero disfrutar y ofrecerme a ella". Se despiden a la madrugada. El se va pensando en ella, su boca, sus ojos, su cuerpo; y le cuesta conciliar el sueño mientras se cuela algo de luz del amanecer por la ventana. Ella se va en silencio en un taxi.
El domingo por la tarde, las amigas le preguntan a ella qué tal la salida.
-Todo lindo. Pero no hizo nada. No me caga. Es evidente que la va de bueno pero tiene otra o algo esconde. O es un tonto.
La amiga más desprejuiciada le sugiere con liviandad.
-Ma sí, no le atiendas el teléfono al bolud ese. Volvé con ..., que sería guacho a veces pero sí que te quería bien, te daba todo y nunca escondió nada. Este de anoche tal vez es peor, quién se cree eso de que la primera noche no te hace nada.
La chica lo pensó unos segundos, asintió con la cabeza, y tomó el teléfono celular y envió un mensaje al ex novio. Del otro lado, el aludido miró la pantallita como el pescador que observa la tanza, se rió e interrumpió a sus amigos que miraban el fútbol para leerles en voz alta el mensaje. Todos lo felicitaron y él respiró con aires de macho cabrío.
En otro lugar, el primer hombre con el que la chica salió piensa en los jardines cercanos a la casa de ella, para robar una flor y dejársela con una tarjeta pidiéndole salir de nuevo y proponerle ser su novio. Espero hasta esta noche porque hay luna llena y hace frío; y muere por abrazarla. Pronto morirá por la indiferencia de ella.
Al poco tiempo, la chica dice ser feliz porque hizo lo correcto. Las amigas dicen que la ven bien porque dicen que hizo lo correcto. Para al que actuó como "correcto", lo usaron y defenestraron, sin siquiera conocerlo. Ser educado no cotiza en bolsa, en tiempos de crisis.
Es la vida.

"Las minitas aman los payasos/ y la pasta de campeón/ esos tipos soplan con el viento/al rebaño y su temor"...
"El pibe de los astilleros". Redonditos

viernes, 28 de mayo de 2010

Decir adiós


Vestido con buen abrigo
un día te sientes desnudo
y en el desierto perdido,
pues nada es lo que pudo.

Al principio niegas verdades
y dudas de los juramentos,
para evitar las veleidades
que te hunden en lamentos.

La acompañas por la acera
pero cual espectro te hallas;
si no eres lo que ella espera
hasta como sombra le fallas.

Y te vas cuando al abrazarla
el frío de la nada le ganó
la lucha al deseo de besarla,
que en otro tiempo reinó.

Por aquellos buenos días
levantamos la última copa;
y unas caricias en letanías
se escaparon entre su ropa.

Con sol, otra será su sombra
en frío, otro brazo será calor
y mi soledad guiará el reloj.

Frente a frente: E. Bunbury

jueves, 27 de mayo de 2010

Tormenta y calma

De su presencia tengo poco y nada
Pues se muestra con gran señorío
Y desaparece con rapidez de hada
Dejando un invierno de eterno frío.

Lejana y cercana como los sueños
Radiante y presente como la ilusión
Su esencia le gana a mis empeños
Por no acercarme con firme pasión.

Como no la puedo traer hasta aquí
En esta noche de otoño templado
Me conformo con guardarla en mí
Mientras la imagino aquí mi lado.

Si no puedo tenerla sonriente
Cumpliendo sus mil antojos
Prefiero verla algo doliente
Provocándole los mil enojos.

En su ira espero que aprenda
Que juego un poco a enojarla
Mientras despliego en ofrenda
Mi boca y brazos para cobijarla.




NADA MAS LINDO QUE ESA CHICA ENOJADA
SIEMPRE Y CUANDO QUIERA SER CALMADA
DICEN QUE EL OBJETIVO ES INUTIL
PERO BIEN VALEN LOS INTENTOS

Halloween anticipado


Era una noche fresca pero auspiciosa. La tranquilidad iba acompañada de un sopor y humedad. Entrenaba en bicicleta mientras no podía dejar de pensar en ella. Entonces decidí ir hasta su casa y sorprenderla con un chocolate, para que matizara un día difícil.
Se sorprendió al verme. Le dí el dulce recado y ella lo agradeció con dos cálidos besos en mi mejilla fría.
Minutos después me dijo que debía entender que no era lindo ni ella gustaba de mí. Le pedí que se quedara tranquila. Que el chocolate se lo dí por mí. Le sugerí que hiciera de cuenta que se había adelantado Halloween y que un niño había molestado en su puerta esa noche húmeda. Y ella había pagado con sus besos la dulzura recibida. Nada debía entonces. Y ningún hombre había pasado por su casa esa noche.
Llegué a casa y guardé cabeza gacha la bicicleta de deporte. Miré un espejo con desdén. Exalé una bocanada de aire y levanté las cejas. Elevé la mirada al cielo brumoso. Se venía la lluvia.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Lo bueno y lo malo

El sistema creó almanaques y relojes
Pero educar, trabajar y medir penas
Pero los instrumentos no hablan
De su imposición, explotación y tortura.
Las peleas más dignas son las estériles
Las buenas razones son las irracionales
Pues las mejores causas están perdidas
los mejores caminos están por recorrer
Y los buenos sueños se viven despierto

lunes, 24 de mayo de 2010

Apuesta


Quisiera ser cerebral y calculador
alma de quebracho en cada decisión
y mano de cincel para dirigir
el timón incierto a tierra firme;
aceptar que el mundo es como es
porque no se puede hacer más
que vivir por y para el progreso
como si esa falacia existiera;
esperar que al mendigo el frío
le dé amnistía unas noches más
y el banco postergue embargos;
aceptar como los desencantados
que el amor es un perfecto error
sin una solución a corto plazo...

Pero el jilguero cada mañana
se obstina en cantarle a la vida
y a un niño sus pies descalzos
no le borraron su fiel sonrisa;
unos ojos de niña con miedo
buscan los míos como refugio;
y unos bolsillos con sólo monedas
patean la calle hacia el suburbio
para cambiar resentimiento por pan...

Y entonces me levanto para creer
en el jilguero, la risa del niño,
los que suplican migajas sin odio
y también en los ojos de esa niña.

No pierdo más que la esperanza
si el pájaro un día vuela
el niño se hace hombre triste
los suplicantes tiran piedras
y la niña nunca me quiere.


YA QUISIERA YO: ISMAEL SERRANO

viernes, 21 de mayo de 2010

Las vocales son la clave



Aprendimos las vocales entre tizas y crayones; cuando gateábamos buscando sueños y llorábamos por caricias. El tiempo nos enseñó que la vida no contradice la fonética. Las palabras terminadas en vocales abiertas traen una halo de fuerza que retumba en nuestros oídos y llega al corazón. No en vano el verbo que más nos llena la boca y disfrutamos a los cuatro vientos tiene dos abiertas, Amar. El objetivo más buscado se llama Felicidad.Y el sustantivo más elocuente y trascendente para desnudarnos, es Alma.
Las vocales cerradas tienen un sentido de punto final, se leen y se dicen casi sin aire, y no siembran semillas en nuestro corazón.
Ejemplos sobran. Cuando se hace el amor, los jadeos son con la ah, casi nunca con la uh o la oh, y ni que hablar de un imposible ih ih durante el acto más hermoso.
Si el mundo se divide en positivo y negativo, hay que decir algo. La palabra Sí, de vocal abierta, baila un vals con una sonrisa en cualquier momento. La palabra No, de vocal cerrada, no puede siquiera por amenaza lograr una mueca fingida en la boca. Y hasta el rictus de la cara cambia en ambos casos, y genera distintas reacciones. Un Sí alienta. Un No mata; en dosis o de una vez, pero mata.
Por eso, quienes aman realmente la sonrisa de una persona y sienten cosas fuertes por ella, tal vez teman declararse. Y en silencio admiren el paisaje de sus labios tensos y se pierdan en sus ojos encendidos. Tal vez teman que al declarar su amor, la persona les diga un No. Y no les duela tanto el desprecio sufrido, como haberse perdido un minuto de la sonrisa que los tiene enamorados.
Hoy buscamos ser adultos. Hemos llorado por alguna caricia perdida y caminamos por nuestros sueños. Sin tizas ni crayones, comprendemos que las palabras de vocales cerradas no tienen fuerza y saben a punto final. Una sola logró salvarse y ser sinónimo de desafío: Amor. Es la excepción a la regla.

♥♥♥♥♥♥♥
La próxima vez que te enojes porque quien se te insinúa bacila en declararse, piensa que tal vez te desee tanto que tema encontrarse con un No, que lo haga sentir culpable de privarle al mundo de un minuto de tu sonrisa. Tal vez sea un niño que juegue a aprender las vocales que determinan su vida.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Pestañas



Me preguntas por qué miré tus pestañas!
pues ellas se tensan con la tracción
de aquel arco con el que Artemisa
mató a su amado Orión por la traición
de Apolo que envidiaba sus hazañas
como los héroes odian la pitonisa.

Tus pestañas se levantan en pendiente
como cuidando cualquier invasión
sobre la tierra prometida de tus ojos
para evitar que te venza la emoción
que atraviesa un corazón valiente
que sólo claudicará ante tus antojos.

De tu magia de niña con risotadas
disfrutas feliz pese a no saber
que el polvo de hadas de ensueño
lo dejó lentamente Peter Pan caer
sobre tu negras pestañas arqueadas
que tiemblan buscando un dueño.


♥♥♥♥♥♥♥♥
La primera con la quinta, la segunda con la cuarta, la tercera con la sexta. Así dialogan estos versos, como riman en armonía tus pestañas. Ellas pueden ser escudos de ojos en guerra o pañuelos blancos de pupilas que ruegan tregua; depende el resultado de nuestra batalla.

martes, 18 de mayo de 2010

Mayo de 2010

Mayo de 2010. Los edificios del centro de Buenos Aires se decoran con aire circense. Banderas del tamaño de lonas de camión cuelgan de calles y balcones, flameando por el viento del otoño; y pantallas de Led multiplican el aire festivo con publicidades y promociones sobre la Selección nacional.
La crisis financiera se hizo sentir poco el año pasado porque sucedió con el país aislado de los mercados financieros; las exportaciones crecen porque suben los precios de los alimentos; el gobierno y los medios bajan la idea de que ganar el Mundial de Fútbol sería la coronación del Bicentenario.
En España, la “Madre Patria”, se vive un proceso de crisis que muchos analistas comparan con el de Argentina en 2001. Recortes del gasto público con despidos, reducciones de salarios y asignaciones familiares, afectación del gasto social y freno de inversiones, corridas bursátiles, suba de intereses y tantos etcéteras como calamidades se conozcan. Con la rapidez de la sangre a la herida, salen a las calles los trabajadores y organizaciones sociales. La Comunidad Europea dará carradas de dinero a los bancos para que no se repita lo de Grecia.
En Argentina, cuando los bancos habían fugado los depósitos, el Estado devaluó y les dio a las entidades bonos de deuda para cubrir la diferencia entre los depósitos en dólares y los pesos que devolvieron a la gente.
Todo porque el país del tango había anclado su economía y emisión monetaria al Dólar desde 1990 hasta 2002. En Europa los países lo hicieron al Euro. Las monedas fuertes demandan economías que crezcan siempre para sostenerlas. Cuando no crecen las apuntala el sistema financiero. Pero si eso se extiende hay una burbuja que se retroalimenta. Antes de ayer Argentina; ayer Grecia; hoy España.
Lo de los hombres de la Bolsa es un cuento para asustar a los niños y una realidad que enloquece a los grandes. Grecia ya recibió su primer desembolso de miles de millones de Euros para que no saque los pies del plato. Y así se contiene el efecto dominó. O se pone un parche. El sistema financiero dialoga consigo mismo, se regenera. Nos dice que su salvación es la de todos. Socializa las pérdidas y capitaliza las ganancias.
200 años separan a Argentina de España. La madre y la hija comparten trajes de candidatas en el Mundial de Fútbol. Pero en la ruleta del sistema económico ocupan distintos lugares. Aunque ambas conocen el paño: la banca nunca pierde.

lunes, 17 de mayo de 2010

El niño del ómnibus

Por estas horas los diarios, canales de televisión y radios de Argentina reproducen la noticia de un niño de 11 años de la pequeña provincia de Tucumán, que se escapó de un Instituto Correccional de Minoridad, se subió a un ómnibus vacío, lo manejo recorriendo la capital durante una hora, fue a visitar un amigo y luego lo devolvió regresando al centro de alojamiento.
Presurosos de mantener en la agenda de discusión pública la problemática de seguridad abordada desde lo punitivo y represivo, la mayor parte de los analistas coinciden en el riesgo de que adolescentes bajo tutela por proceso penal se escapen fácilmente y estén sin controles, adhiriendo a la necesidad de “aumentar las penas”, para “meterles más miedo”, con la hipócrita idea de que el temor inmoviliza.
Pocos reparan en las palabras de una de las psicólogas y del director del instituto donde el niño purga su transitoria condena. La primera reveló que el nene siempre decía a todos que su sueño era ser conductor de ómnibus y andar por la ciudad. Y el otro aportó que tenía antecedentes de fuga.
El niño volvió a escaparse. Pero esta vez el motivo era que tras el cerco perimetral había visto un ómnibus estacionado.
Con la voracidad alentada por la fuerza de los sueños, el niño se fugó. Después llegó al rodado del tamaño de un arco de fútbol, a duras penas subió los escalones, cerró la puerta, lo arrancó y a tientas empezó a cumplir su sueño.
Dicen que por primera vez en su vida en la calle lo respetaban, frenaban para darle paso, los que hasta hace poco no le daban monedas ni siquiera se animaban a reclamarle por una mala maniobra. ¡Qué distinto se veía el mundo! ¡Qué raro era que lo esperaran a pasar! ¡Qué raro que le dieran lugar!
Era tan hermoso todo, que el niño decidió completar la faena yendo a visitar a su mejor amigo. Le mostró su hazaña, lo invitó a subir a la nave y después se entregó. El niño ya está de nuevo encerrado. Fin de la travesura. Fin del sueño.

♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥
En un sistema de minoridad represivo y excluyente, propio de una sociedad que estigmatiza la pobreza y persigue las secuelas carcelarias para dar trabajo, tal vez ese niño tucumano ya ha asimilado que de grande existen casi nulas posibilidades de ser chofer de ómnibus.
El niño decidió no esperar a mañana para cumplir su sueño. Saltó el alambrado y aún lastimado no hizo uso de la libertad para huir. Se subió al micro, fue conductor, vio a todos desde arriba, fue respetado y luego bajó a tierra.
En el tiempo que duró el recorrido, un ángel de la guarda acompañó al niño del reformatorio. Durante una hora de manejo no hubo un solo accidente con el micro. El sueño fue completo para quien sufre una realidad tan dura. Buen premio para un alma que se animó a apoderarse de su sueño hoy; y no esperar a un incierto mañana.

Idas y vueltas



Tal vez fueron tus manos
Que con magia de amatista
Sanaron cual mil arcanos
Sueños dolientes en vista.

Tus caricias fueron puentes
De plata en esta vil guerra
Con los anhelos pendientes
En eterna lucha que aterra.

Las luces de un amanecer
Me ofreciste con tus ojos
Y la tristeza del atardecer
Me insinuaron tus antojos.

Fuiste entrega sin medidas
Para mis penas sin razón
Surgidas de causas perdidas
Que desangraron un corazón.

Por eso tantas veces corrí
De tus brazos y tu piel
Como tantas otras volví
Con el olvido como miel.

domingo, 16 de mayo de 2010

Contrastes en el frío



Ya se empezaba a notar el frío en la ciudad. Recordaba su cuerpo, que me calmó en otro invierno. Admiraba a los que tienen la vida convencionalmente ordenada. A los que no terminan pasados los 30 solos en una plaza; apenas acariciando el lomo de un libro cuyas hojas pasan lentas como las horas. Extrañaba el amor.
En eso estaba cuando estacionó a la vera de la plaza ese automóvil. Un alemán de tres letras último modelo. De su interior se bajó un hombre que no tendría más de 30 años. Vestido con jeans y remera importada, salió maldiciendo mientras se miraba los zapatos Stork, cuyo negro era afectado por un trozo de helado del tamaño de una cuchara, que inexorablemente se empezaba a derretir.
Tomó una franela, apoyó el pié en el zócalo, y se empezó a sacar el helado del zapato, mientras gritaba.
-Te lo dije, no tiene que subir al auto con helado, ahora bajalo y que lo tome afuera solo. Así aprende.
Desde adentro, se escuchó una voz femenina aniñada, que asintió.
-Sí es verdad. Lo único que falta que encima ensucie el auto -agregó la mujer, para completar la plegaria con un seco “bajate”.
Por el lado del acompañante bajó un niño de no más de cuatro años, con ojos temerosos por la reprimenda. Los copitos de helado de frutilla aceleraron su caída, pues le temblaba la manito. Empezó a caminar rápido y solo hacia el cordón de la vereda.
El padre lo miraba apoyado en la puerta del conductor, con los brazos cruzados y moviendo la cabeza a los costados. La madre salió del auto despacio. Miró hacia el piso para evitar que el taco de sus nuevos Ricky Sarkany se clavaran los adoquines. Luego se sacudió las migas de galletita del piloto de cuero comprado en El Corte Inglés, durante su último viaje a Europa. Mientras revisaba las nuevas promociones del resumen de la tarjeta de crédito, apoyada en la puerta del acompañante, no dejaba de mirar al niño, aunque sin sacarse los anteojos de sol.
Pasaron varios minutos, con la misma escena y en silencio. Hasta que el nene terminó su manjar y vino corriendo al auto. La madre lo frenó. Tomó la franela y le dijo “antes de entrar limpiate”. El niño estrujó el trapo entre sus dedos. Después le mostró las palmas de la mano a su madre, que las miró de costado y le abrió la puerta para que subiera. Después el tipo hizo lo propio. Se escuchó la armonía del V 8, y después su desplazamiento sereno alrededor de la plaza, hasta perderse.
Iba de regreso a casa cuando los crucé. El no llegaba a los 40 y tiraba de una bicicleta destartalada que arrastraba un carrito cargado con cartones y botellas. Ella entrados los 30, iba a un costado revolviendo los canastos de basura. La ayudaba un niño de no menos de cinco años, que arrastraba una lata atada con un hilo, que él decía era un auto; el nene estaba sucio de todo menos de helados de frutilla.
De pronto el hombre detuvo su marcha. Miró el cielo con entrecejo fruncido. Luego se sacó la vieja campera que llevaba, camino unos metros y se la puso a su mujer, mientras le decía en voz baja “ya dejá amor, vamos que hace frío”. Se abrazaron con fuerza. El niño dejó por un momento el auto para correr hasta la pareja y extender su mano sucia, que encontró las de su madre, también percudidas de revolver bolsas. Y la pareja, entre risas, comenzó a tirar juntos de la bicileta. Mientras el niño tiraba de la lata, que dejó de sonar cuando abandonaron el asfalto para recorrer las calles de tierra.
Me quedé pensando en los contrastes de la vida. En los que tienen todo y no valoran nada, y los que aman lo poco que tienen, peleándola cada día.
Y aunque las necesidades siempre motivan los pensamientos, no pude evitar recordar al niño rico. En el sabor amargo de ese helado tomado en soledad, bajo el cronómetro de las miradas vacías de los padres. En él limpiándose las manos, para que en el lujo no hubiera lugar ni para el recuerdo de la dulzura. Y sentí frío. El frío de la desesperanza.


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Dedicado a los idiotas que dan a sus hijos una vida de reproches, peleas y tensiones, que buscan curar con lujos bajo la excusa de que “no les falta nada”. Los niños sólo esperan respeten su mundo de ilusiones y les den amor sincero y valores para cuando sean grandes y se animen a cambiar el mundo.


Por los niños de hoy y siempre...

Peter Pan....El canto del loco


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